Yo y mis tabús… una mirada interna hacia mis prejuicios
Cuando escucho la palabra “tabú”, normalmente pienso en algo externo, como en temas que la sociedad “evita”, en comportamientos que la gente “juzga” o en creencias que parecen venir de afuera. Pero al sentarme a escribir este blog, me di cuenta de que mis tabús no están en el mundo, sino dentro de mí. Son pequeñas voces, ideas aprendidas, miradas heredadas y prejuicios tan integrados que muchas veces no los cuestionoy que incluso algunos los confundía con “mi forma de ser”.
Decidí comenzar este ejercicio tomando una foto personal que representara esa sensación de mirarme hacia adentro. Elegí una imagen sencilla yo, sentada frente a un espejo. Nada elaborado. Solo mi reflejo, recordándome que enfrentar mis tabús implica observarme sin filtros. Esa foto resume lo que sentí durante todo el proceso de escritura, una mezcla de incomodidad, curiosidad y honestidad.
Uno de mis primeros descubrimientos fue darme cuenta de que algunos de mis prejuicios nacen del miedo. Es decir, miedo a lo desconocido, a equivocarme, a romper esquemas familiares, o incluso a decepcionar a otros. Por ejemplo, había temas que evitaba no porque realmente creyera que estaban mal, sino porque había aprendido a verlos como “inadecuados”, “peligrosos” o “demasiado sensibles”. Sin querer, había construido barreras alrededor de ciertos pensamientos, conversaciones e incluso personas. También identifiqué que parte de mis tabús vienen de generalizaciones rápidas que hago sin darme cuenta. Es fácil etiquetar a alguien o algo cuando no lo comprendemos del todo. Este proceso me obligó a preguntarme: ¿de dónde viene esta idea? ¿Realmente pienso esto? ¿O simplemente lo aprendí sin cuestionarlo? Y esas preguntas, aunque incómodas, fueron liberadoras.
Lo más valioso de esta introspección fue entender que todos tenemos prejuicios; lo importante no es negarlos, sino reconocerlos para evitar que dirijan nuestras acciones. Mis tabús no desaparecieron hoy, pero sí perdieron un poco de poder sobre mí. Sé que enfrentarlos será un proceso continuo, que requiere apertura, empatía y una dosis de humildad para aceptar que puedo estar equivocada.
Mirarme hacia adentro no fue fácil, pero fue necesario. Y quizás ese sea el verdadero propósito de este blog, el recordar que el cambio comienza cuando uno se atreve a ver su propio reflejo sin miedo.
Referencias:
- Cortina, A. (2017). Ética de la razón cordial.
- Bloom, P. (2021). The Sweet Spot: The Pleasures of Suffering and the Search for Meaning.
- Material de clase de la semana sobre tabús, prejuicios y mirada interna.
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